Anselmo Zacarías: El récord no estaba en sus sueños (06/03/07)

NOTA: JOCKEY EGRESADO DE LA ESCUELA DE JOCKEYS DEL JOCKEY CLUB RECIBIDO EN TIEMPO RECORD
"Soy consciente de lo que logré, pero no me agrando", asegura Anselmo Zacarías, que en sólo seis meses sumó sus primeros 120 triunfos

La vida le sonríe ahora a Zacarías, pero no olvida los malos momentos. Foto: Carlos Lares

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ", dice el estribillo de una canción popular. Y vaya si fue así para Anselmo Zacarías, que hoy es mucho más que una de las mejores promesas que tiene el turf argentino entre los jockeys.

A los 23 años, el jinete creyó que había llegado el momento de cumplir un sueño que lo acompañaba desde adolescente. "Toda mi pretensión era conocer Buenos Aires y sus hipódromos; probar cómo era esto y volverme a mi casa", asegura. Por eso hace dos años dejó su Monte Caseros natal, donde su padre trabaja en la industria maderera, y se largó a la aventura, lejos de la familia, a 1074 km de donde aprendió a andar a caballo y dar sus primeros pasos en las cuadreras correntinas. Claro que la vida le tenia preparado otro papel a Zacarías.

"Uno de mis tíos conocía a Miguel Palmón, el capataz de Adolfo Quinteros, y cuando llegué tuve lugar en su stud, como peón y vareador. A los dos meses me veían condiciones y me preguntaron por qué no iba a la escuela de aprendices de San Isidro. La idea me gustó mucho, aunque no sabía nada de técnica arriba del caballo ni pegaba de zurda. Es más, cuando quería cambiar el látigo de mano se me caía", recuerda, sonriente. Héctor Libré, uno de los profesores, le recomendó ir a trabajar con el entrenador Félix Ricchi a Rosario. "Ahí vivía una tía y por suerte me pude quedar con ella", apunta. El destino le seguía marcando los pasos.

Zacarías aprovechó la oportunidad y sumó experiencia. Los resultados lo acompañaron, en junio de 2006 le dieron la patente de aprendiz, regresó a Buenos Aires y días más tarde obtenía su primera carrera oficial, en San Isidro y con la yegua Teen Ten. "Después todo vino muy rápido. A la semana ya había ganado tres carreras, y los cuidadores me empezaron a buscar. Estaba sorprendido porque firmaba un montón de compromisos por semana. Era increíble", relata. Su nombre ya estaba en boca de todos.

En enero último, y en tiempo récord, Zacarías se graduó de jockey. Y en la etapa más difícil en la vida de un jinete, aquella que sigue a la graduación, al correntino no le faltaron ofrecimientos y es uno de los más ganadores. "Soy consciente de lo que logré, pero no me agrando. Acá hasta el más exitoso se cae", sentencia.

Hoy, a los 25 años y lleno de expectativas, no se distiende. "No me olvido que con mi familia la pasamos muy mal. Las cosas mejoraron y eso me alegra porque puedo ayudarlos. Para mi mamá es un orgullo, está contenta y guarda todo lo que sale de mí en los diarios", confiesa quien se ganó el respeto de sus colegas fundamentalmente por su seriedad y su comportamiento dentro y fuera de las pistas.

-¿Cómo ve su carrera de ahora en más?

-Yo sólo deseo correr. Ya cumplí mi sueño y quiero disfrutar este momento. Lo único que lamento es que tengo poco tiempo para divertirme y compartir con mi novia, pero no puedo aflojar y ella me entiende.

Anselmo Zacarías vive aún en el stud de Adolfo Quinteros, aquel al que llegó hace dos años desde Corrientes, pero no será por mucho tiempo más. "Me quiero comprar una casa, que para mí es lo más importante. El auto puede esperar", afirma, seguro de los pasos que da.

Por Simón Mitagstein
De la Redacción de LA NACION
 

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