La Escuela de Jockeys del Jockey Club (mayo 2007)

Por: Miguel Almanza
Por1cabeza estuvo en la Escuela de Jockeys que dirige Hector Carlos Libré y pudo presenciar una clase.

Alumnos y profesores: De izquierda a derecha, en la fila de arriba: Eduardo Helier, Enrique Miguez, los profesores Sabin y Libré, María Fleitas (proxima a debutar en las oficiales) Leandro Fernández, Jose Luis Morales (próximo a debutar en las oficiales). En la fila de abajo: Johnathan Figueroa, Damián Baldo y Luís Miguel Flores (no todos estuvieron presentes para el momento de la foto)


Cuando Pablo Piffaretti, presidente de la comisión de carreras de San Isidro, realizó el acto de reinaguración de la Escuela de Jockeys del Jockey Club celebrado el 1ero de junio de 2004, declaró que el Jockey Club buscaba la "excelencia" en la formación de jinetes. Hoy, tres años después, se puede decir que los resultados han superado a las expectativas, con grandes nombres resonando como Zacarías, Corrales, y muchos otros que darán que hablar.

Claro que no se trata de una casualidad ni mucho menos, parte de los logros son producto de un esfuerzo, creatividad y garra puestas en movimiento de forma perseverante por parte de Hector Libré, su director, y su equipo conformado por Victor Sabin y Diego Davide.
Contactos con escuelas de diferentes latitudes, en especial con la afamada Panameña, que es la más importante del mundo, conforman parte del plan de integración y superación de la escuela. Los beneficios de intercambio pueden llegar a ser formidables.

La carreras y los caballos...

Una anecdota curiosa es que tiempo antes de reabrir la Escuela, los directivos del Jockey Club se acercaron a Hector Libré para preguntarle que era lo primero que necesitaría. La respuesta no escapó a su personalidad, a su manera de ver el turf, y a su gran pasión por los que relinchan: pidió un cartel que diga "Las Carreras las Ganan los Caballos" para poner al frente del aula y otro idéntico para el salón del caballo mecánico. Para Libré, esta es la primera lección que quiere que sus alumnos aprendan y que no la pierdan de vista jamás, ni en la cursada, ni el la vida.

"Los jockeys somos administradores, pero el caballo es el que gana" sentencia Libré, ex-jockey que ha sido enormemente valorado por el reconocido "viejo" Maldotti, padre de Juan Carlos, y que cuenta con experiencia en innumerables hipódromos del interior, Perú, Chile, Brasil, Uruguay, e incluso Francia. "Muchas veces se escucha que las carreras las ganó tal o cual jockey; en realidad quien la ganó fue el caballo bien administrado. Nuestro trabajo es ser buenos administradores" declara.

La Clase...

En el aula se analizan videos de carreras, faenas, se orienta al jockey en cómo encarar sus tareas, y algunas veces jockeys destacados visitan la escuela para transmitir sus impresiones a los estudiantes. Ya han estado allí personalidades como Valdivieso y Falero, entre otros.
También se enseña comportamiento equino, del cual Libré especialmente ha sido un fascinado observador y estudioso de toda la vida. No falta información sobre algo de anatomía y muchos otros aspectos que harán al jinete un profesional más completo y comprensivo del caballo.
La clase del jueves está por empezar, y los alumnos aguardan en el patio de la escuela, que separa aulas de teoría y de práctica con el caballo mecánico. La charla va en torno al peso, y no faltan las palmadas de Sabin cuando alguno comenta que logró bajar algún kilo más y se acerca al peso óptimo de un aprendiz (que ronda los 50 kilos). De todos modos, la mayoría circunda ese peso e incluso menos.

El aula teorica tiene un televisor, y un pizarrón que en esta ocasión está completamente escrito con dietas para jockeys diagramadas por Diego Davide, el profesor de educación física. Diego lógicamente no sólo se encarga de la parte nutrición, sino además diseña los ejercicios para entrenar a los futuros atletas -como a Libré le gusta definirlos- jockeys de nuestro país. "Yo quiero atletas, no sólamente gente que sepa andar bien a caballo" afirma Hector "Por eso vino Diego, y está haciendo un trabajo formidable con los chicos".

A veces vienen los retos y es una parte del trabajo de todo profesor. Pero son retos con cariño, con un verdadero interés por el progreso del alumno, que es mejor que se de cuenta antes que sea tarde que, en la profesión de jockey, el trabajo incansable y no el trabajo "a secas" es la única manera de subsistir en la actividad. La realidad es que en el turf de hoy no se duerme, y mucho menos en el turf argentino, que es un desfile contínuo de experimentados jinetes del exterior, de colores, de talentos, y del mejor marketing. Hay que estar preparados.

¿Que se siente ganar para un aprendiz?

María Fleitas, que ya ha ganado en Gualeguaychú y está próxima a debutar en las oficiales, comenta en la clase cual fue su sensación al ganar. Fue el domingo 27 de mayo de este año, apilándose sobre Prosperous Mount, en el premio Marina Lezcano. "Es algo que no tenés palabras, es lo más lindo" y por supuesto, en cierto momento "la velocidad que llevás deja de importar" aclaró. Tuvimos noticias de ese triunfo gracias al artículo que publicó Edgardo Rivas, periodista de turf del medio entrerriano.

El caballo mecánico...

Quizá el caballo mecánico de la escuela es uno de los zainos negros más famosos de nuestro país. Tiene más años que los que llego a tener Marengo, el caballo árabe de Napoleón, pero continúa sirviendo noblemente a los noveles aprendices, y ha llegado a estar mismo en la exposición Rural de Palermo hace unos años, despertando el interés o al menos cierta curiosidad a la gente ajena a las carreras. Está lleno de parches que recuerdan el paso de los fustazos y del braceo de quienes comenzaron a formarse arriba de él.

No es el único caballo "de mentira" para ejercitarse, también en el patio hay un segundo sólo para entrenarse en remar, es decir, de pescuezo móvil.

Sin duda, la ejercitación con el caballo mecánico es uno de los momentos más esperados de la jornada. Allí, los estudiantes practican con él ensillar, como enriendar, postura, y rigor arriba del caballo, y resisten los primeros esfuerzos que le demanda su oficio. De cerca supervisa a cada alumno Victor Sabin, ex-jockey de considerable experiencia en USA, que con suma prolijidad indica cada una de las acciones que deben hacer, simulando lo que sería una carrera, y corrigiendo los eventuales errores del alumno. El aprendíz rema, paletea, cambia innumerables veces la fusta de mano (que no es cosa de bobos) y sigue intentando manterer la mejor postura posible, que ya duelen las rodillas de verla. Pronto, Sabin pide bajar la fusta, y resuena en todo el aula el rigor del alumno, una y otra vez hasta que el ejercicio finaliza. Los alumnos van montando en turnos que duran alrededor del minuto y medio.

La gran mayoría de estos muchachos trabajan como galopadores para diferentes studs, y muchos ya vienen de experiencia previa en carreras extraoficiales.

La clase llega a su fin, pero Hector Libré seguirá trabajando. Su mente seguirá buscando en que puede mejorar, para que sus aprendices tengan un futuro mejor y duradero. Muchos de sus egresados siguen pidiendole consejos, aún los más triunfadores, y se ve que a ellos las palabras de agradecimiento les sobran para él y Sabin. Libré es un profesor muy exigente, pero sin resignar ninguna autoridad, es amigo de los alumnos, y empeña el alma para que triunfen y se realicen en un camino que tan bien él conoció y al que ha dedicado toda su vida y sacrificios.

Se trata de una profesión muy competitiva, pero para Libré hay una clave fundamental para destacarse y es que el jockey tenga pasión por lo que hace. "Yo les deseo a mis alumnos sientan pasión por correr y en especial, por los caballos" asegura para después agregar "Teniendo eso, los éxitos vendrán por añadidura".

Fuente: Por1cabeza.com. Publicado el 27/07/07

 

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