Zacarías: "Todavía estoy asombrado" (23/01/07)

EL JINETE CORRENTINO ANSELMO ZACARIAS SE DIPLOMO EN SOLO SEIS MESES

Mi sueño era conocer los grandes hipódromos de Buenos Aires, pero llegar a correr en ellos y encima graduarme de jockey... La verdad es que todavía estoy asombrado”. Anselmo Zacarías, el jinete que en poco tiempo se ganó un lugar importante entre los jockeys, es de físico menudo y rostro tan juvenil que desmiente sus 25 años.

En poco más de seis meses, Zacarías sumó las 120 victorias necesarias para graduarse de jockey. Fue el jueves último, en el Hipódromo de La Plata. Pero eso es lo de menos: lo más importante es que ya es una firme promesa para encumbrarse entre los jinetes.

Zacarías nació en Monte Caseros, Corrientes, y se inició en las cuadreras por tradición familiar, mientras se ganaba la vida manejando el camión de su padre, Alfredo. Cuando sobraba tiempo, despuntaba el vicio de jinete en las cortitas. Agustín, su tío, lo trajo a conocer Buenos Aires.
“Fue asombroso –recordó Zacarías– ver hipódromos tan grandes. Y tuve la suerte
de que el entrenador Adolfo Quinteros me diera trabajo y también de poder anotarme
en la Escuela de Aprendices. Pero –conti continuó– por mi edad me negaban la patente y Héctor Libré me recomendó ir a Rosario para ganar experiencia”. En ese retorno al interior, Zacarías acumuló quince victorias: ocho en Rosario, seis en Gualeguaychú y una en Gualeguay en sólo seis meses, ya que tuvo que superar una fractura.

Tras un ida y vuelta entre Rosario y Buenos Aires, con 120 carreras encima y los videos bajo el brazo, Zacarías cursó el mes que le faltaba en la Escuela de Aprendices y, por fin recibió la patente. Eso fue a fines de julio de 2006. Apenas medio año después, ya había logrado graduarse.

“Lo que me pasa parece un sueño –dice Zacarías–. Llegué a Buenos Aires con lo puesto y todo fue gracias a gente como mi tío Agustín, Quinteros, Libré y Chupino Noriega, que para mi es un referente. Todavía hablo por teléfono con mi mamá Estela y largo unas lágrimas”. Ya convertido en jockey sin descargo, Anselmo Zacarías está en la etapa más dura de su carrera. Tiene las aptitudes para ganarse un lugar entre los mejores, de eso no hay dudas.

La tiene clara...
“Soy consciente de que haber llegado a jockey sin descargo implica que los ofrecimientos de montas y los triunfos no se sucedan como cuando era aprendiz. A eso no le temo, aunque sí lo respeto, porque es la prueba más dura que presenta la profesión”. Anselmo Zacarías la tiene clara, sin dudas, aunque seguro que íntimamente estará convencido de sus aptitudes. Serenidad, inteligencia, ductilidad para correr de punta o de atropellada. Hace tiempo que no surgía un jinete de esas condiciones para el oficio. Por cierto, amerita una apuesta “a ganador”.

Entrevista: Guillermo Dorado (gdorado@clarin.com)
Fuente: Diario Clarín
 

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