Marina y un homenaje inolvidable (27/02/08)

El hipódromo Independencia de Rosario le dedicó todas las carreras de su programa a la legendaria jocketta; el astro Angel Baratucci no faltó a la cita

Marina y Juan Carlos Vignatti, miembro de la Comisión de Carreras del circo rosarino. A la izquierda, la hija de la ex-jocketta.

Marina Lezcano es una de esas pocas leyendas vivas del turf argentino. En su forma de ser cálida y de asombrosa sencillez, cuesta creer, por su modestia, de que se trate de la misma mujer que revolucionó al turf de los '70s. Ganadora de la cuádruplecorona de 1978 con Telescópico, ésto le significó el singular récord de ser la única mujer del mundo en obtenerla.

Esta pequeña gran jinete, que comenzó corriendo con 45 kilos, y que muchas veces debió ponerse plomo en chaleco y botas para cumplimentar los pesos altos, transpasó las fronteras del turf, llegando, por ejemplo, a ser tapa de El Gráfico. A lo largo de su trayectoria, ha conducido a brillantes ejemplares como Cipayo, First Moon, Babor, Sexerns, Fort de France, el citado Telescópico; y además, a la campeona argentina en USA, Bayakoa. Cuando se le preguntó por el mejor caballo que condujo, Marina aseguró "Telescópico fue el caballo más completo que corrí".

Será por todos estos logros que el hipódromo Independencia le dedicó, el último domingo, este homenaje tan especial a Marina Lezcano, que además incluyó la carrera oficial que se emitió en simulcasting con el hipódromo de San Isidro "Homenaje a Marina Lezcano", sobre 1000m. Y no es para menos. Los aficionados que asistieron no pararon de ir a saludarla, sacarse fotos, y de pedirle autógrafos a esta estelar mujer, que alumbró al turf con su personalidad y manejo del caballo por cerca de 15 años. Hasta hubo aficionados que lloraron al recordarla.

Fue una reunión muy cálida, que también contó con otro invitado de honor, Don Angel Baratucci, un prócer viviente del turf de Rosario y Ciudadano Ilustre de la Ciudad. El hombre, de 86 años, es poseedor otro récord mundial: ganó la integridad de un programa rosarino de ocho carreras, el 15 de diciembre de 1957. No sólo eso, además, logró 21 estadísticas en Rosario y amasó 3300 carreras en épocas donde sólo se corría los domingos.

Completó la asistencia otro ex-jockey, el actual director de la Escuela de Jockeys del Jockey Club, Hector Carlos Libré, por cierto muy recordado por la afición rosarina gracias a sus memorables duelos con Don Angel. Siempre hubo un gran respeto mutuo entre Baratucci y Libré, y éste nunca dudó en asegurar que "Angel fue mi maestro".

Cuando uno de los presentes le preguntó a Marina sobre cual es la clave en su profesión, ella destacó algo que siempre se subraya en la Escuela de Jockeys: "creo que para que un jockey sea exitoso debe querer mucho al caballo".

Marina, en definitiva, tiene una humildad natural, fresca, sin libreto. Y eso la hace más grande aún. A pesar de los logros, a pesar de la fama, ella siguió siempre siendo aquella chica amante de los caballos, y a la que la época no logró detener su pasión.

Aquella a la que miles de burreros, finalmente, aprendieron a corear el inolvidable ¡Marina vieja nomás!

  • Marina fue también homenajeada en la Escuela de Jockeys del Jockey Club
    El jueves de la semana pasada, como previa a la jornada de Rosario, la ex-jocketta estuvo de visita en la Escuela, donde compartió sus experiencias con los aprendices. Se vieron videos de sus más prestigiosas carreras, y los alumnos realizaron demostraciones sobre el caballo mecánico, en un encuentro muy ameno. Como recordatorio, se le entregó un diploma simbólico con las firmas de todos los alumnos y profesores.

    Miguel Almanza
    Fuente: Por1cabeza.com
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