Grandes Jockeys III: Fred Archer (1857-1886)

Jockeys campeones del sXIX. Tercera parte
Archer con Bend Or, ganador del Derby de 1880
Cerrando la serie de los grandes jockeys del sXIX, encontramos a Fred Archer, ganador de 13 estadísticas consecutivas en Gran Bretaña (desde 1874 hasta 1886, fecha de su muerte). Considerado uno de los máximos referentes del turf inglés de todos los tiempos, su conmocionante e inesperado suicidio el 8 de noviembre de 1886, resulta una de las mayores tragedias del turf moderno y sigue planteando enigmas, tras más de un siglo del hecho.

De una altura excesiva para ser jockey (1.78m según las fuentes*) se sabe que Archer recurría contínuamente al uso de fuertes purgantes y a largas sesiones de baños turcos, para poder pesar 53.5kg. Días antes del acto fatídico, se le había diagnosticado fiebre tifoidea, una afección bacteriana que compromete inicialmente al sistema digestivo y que puede causar delirios. El arma que utilizó Archer para dispararse actualmente se exhibe en el National Horse Racing Museum de Newmarket.

Frederick James Archer nació el 11 de enero de 1857 en Cheltelham, hijo de Williamjockey de obstáculos que en 1958 ganaría el Grand National con Little Charley. Habiendo nacido en la cuna inglesa del National Hunt, y con una estatura más acorde para este tipo de carreras, Archer podría perfectamente haberse dedicado a esta especialidad que venía de familia (su hermano mayor, también sería jinete de obstáculos, muriendo a los 30 años en una carrera). Sin embargo, optó por seguir dentro de las carreras llanas, inmensamente populares, mejor rentadas y más glamorosas. 

 Fred pasó su niñez en Prestbury, a tres millas de Chentelham. De pequeño, estimulado por su padre, se inició en las carreras zonales de ponies, muy populares en la época y donde obtuvo bastante éxito.

Pronto a cumplir los 10 años, el joven jinete ingresó en el stud Heath House, en Newmarket, para formarse como aprendíz del legendario entrenador Matthew Dawson. Aquel sería su hogar hasta el momento de su casamiento con la sobrina de Dawson, Nellie Rose Dawson, en 1884. Para fines de septiembre de 1870, con 13 años y escasos 40 kilos, Archer debutó triunfalmente en las carreras públicas; sin embargo, a pesar de aquel buen augurio, siguió corriendo y ganando poco en los años subsiguientes. Su rol, por entonces, era pilotear caballos del Heath House que cargaran poco peso en handicaps.

Su amistad con uno de los mayores propietarios de la época, Lord Falmouth, lo puso finalmente al frente de la caballeriza de éste (para la que cuidaba Dawson) luego de que en 1873 muriera su jockey oficial, Tom French. Con una prominente caballeriza de respaldo, Archer lograría su primera estadística en 1874, con sólo 17 años, abriendo una racha que no lo abandonaría nunca hasta sus últimos días. Para 1880, con sólo 23 años, había conseguido el inusual número de 1300 victorias.

Dentro de sus máximos clásicos obtenidos, se destacarían dos ediciones de las 1000 Guineas (1875, '79); cuatro 2000 Guineas (1874, '79, '83, '85); 6 St Leger (1877, '78, '81, '82, '85, '86); 4 Epsom Oaks (1875, '78, '80, '85); y 5 Epsom Derbys (1877, '80, '81, '85, '86) sumado a varios clásicos en Francia e Irlanda. Durante esos años de gloria profesional, fue responsable de la conducción de algunos de los caballos más influyentes genéticamente del sXX.

Por ejemplo, guió ejemplares como Bend Or (abuelo paterno del jefe de raza argentino Old Man) Irquois (padrillo líder en USA) y Ormonde, con quien ganó la triplecorona de 1886 (padre de Orme, productor del triplecoronado de 1899 Flying Fox, tres veces padrillo líder en Francia).

El 7 de noviembre de 1885 enviudaría de su mujer, teniendo ella tan sólo 23 años, producto de un mal parto. Este fue un golpe del que Archer jamás se recupería. Sin embargo, prosiguió con sus triunfos habituales y ese año establecería su propio récord de carreras ganadas: 246. En 1886 tendría otro año descollante, obteniendo la citada triplecorona con Ormonde.

Archer, a lo largo de su trayectoria, cosecharía un total de 2748 triunfos sobre 8084 carreras disputadas (sin contar Francia e Irlanda), lo que representa un inusual 34% de efectividad (es un número muy alto).

Fred Archer (chaquetilla amarilla) ganando el Derby de 1885, con Melton
El ocaso: rebajes y delirio
A principios de noviembre de 1886, las crónicas describen que Fred Archer se tuvo que rebajar de peso en forma violenta para poder alcanzar los 54kg requeridos para competir en el Cambridgeshire Handicap. Montaría a St Mirin (ejemplar que sería posteriormente importado a nuestro país por el Haras San Jacinto).

Se dice que Archer estaba particularmente ansioso durante los momentos previos a la carrera, la que finalmente perdió por la cabeza ante la atropellada de Sailor Prince.

A partir de allí, ya no se lo vio bien. Luego de una pobre actuación sobre Tommy Tittlemouse, en el Castle Plate, donde salió corriendo fuerte en la punta y terminó por el fondo, pidió retirarse a su domicilio. Sin saberlo, esta sería la última carrera.

Una vez en su casa, Emily, su hermana más querida, señaló que divagaba un poco en las conversaciones y que frecuentemente perdía el hilo del asunto. Al día siguiente, domingo, según declararía su médico de cabecera, el Dr Wright, Fred manifestó sentirse sumamente deprimido y desesperanzado acerca de una mejoría. La fiebre tifoidea le había producido un fuerte ataque gastrointestinal la noche anterior, y su estado psiquico y físico era delicado.

Sin embargo, el lunes a la mañana, el paciente presentó cierta mejoría, y a la tarde, pidió hablar a solas con su hermana Emily, una vez que se fuera la enfermera que lo estaba cuidando.

Tras ocurrir esto, su hermana vislumbró por la puerta que su hemano portaba algo en su mano izquierda. Alertada, llegó rápidamente al cuarto de Archer y lo vió con un arma. Ella se abalanzó desesperadamente sobre él para intentar quitársela, pero Archer, sumido en una profunda ansiedad y con inusitada fuerza, contuvo a su hermana con el brazo derecho, y, con la mano izquierda empuñando el revólver, finalmente se disparó en la boca. El tiro le seccionaría la médula espinal, lo que le representó una muerte instantánea. Las descripciones que aquí relatamos fueron tomadas, de forma mucho más detallada, de las declaraciones policiales realizadas por su hermana y dichos médicos posteriores.

En las riendas
El Fred Archer real. La genialidad y la tragedia. Foto del NHRM
Fred Archer fue un jockey netamente "palero", es decir, se especializaba en correr por los palos, y se destacó también por muchas de las características que han mostrado siempre los grandes jockeys, entre ellas, la frialdad en carrera. La prensa ha manifestado a lo largo de muchos escritos que Archer manejaba muy bien la psicología del caballo, pero, quizá, en muchas ocasiones se trate de una mezcla de fantasías y hechos reales por parte de los periodistas. Hoy en día también esto sucede (parte porque los periodistas no suelen ser jinetes, y parte porque a los jinetes les cuesta transmitir en palabras, al igual que a cualquiera de nosotros, aquello que obedece a la intuición, fundamental en el manejo de cualquier animal).

Un caso fue el del caballo Peter. Se dice que era un caballo muy corredor y mañero que en cierta parte del codo se paraba abruptamente. La historia cuenta que Fred Archer insistió en ganar esa monta, que tenía un tal Woods, hasta que un día se la dieron. Con Fred Archer arriba, el caballo hizo lo mismo de siempre en carrera: pararse en el mismo lugar. Pero, se dice que una palmada de Archer sobre el pescuezo del animal lo estimuló a reanudar la competencia que, como se trataba de un ejemplar de calidad, finalmente ganó. Otra anécdota se dió con este mismo caballo. Un día debía largar de donde justamente no tenía ninguna intención de hacerlo. Archer estuvo pensando en alguna estrategia efectiva y finalmente lo hizo ensillar con anticipación. Una vez montado, lo guio en dirección contraria al de la carrera, en coincidencia con la orientación de las caballerizas, a lo que el caballo se prestó muy campante. Llegado el momento de la largada, el jockey le hizo dar media vuelta al animal, y éste, sorprendido quizá tras haberse confiado, largó para finalmente ganar por 8 cuerpos (Gracias a J.M. Martínez de Hoz por recopilar gentilmente estas dos últimas anécdotas!!).

Artículo e investigación: Miguel Almanza
*El New York Times de la época señala un "alrededor de 1.70m" pero no coincide con ninguna de las otras fuentes consultadas.
 

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