Grandes Jockeys IV: Tod Sloan (1874-1933)

Grandes jockeys del sXIX. Cuarta parte

Apodado "el mono agachado" por los ingleses, la influencia de este jockey estadounidense cambiaría el mundo


Caricatura de Tod Sloan de 1899. El jinete norteamericano ganó las 1000 Guineas de 1899 y la Ascot Gold Cup en 1900. Pero, según Sloan, Hamburg (USA) fue "el único gran caballo que corrí"

James Forman "Tod" Sloan fue una de las mayores celebridades dentro de las carreras de caballos; no obstante, su corta carrera -bajo la sombra de la deshonestidad y los excesos- hizo que su nombre no trascendiera tanto como otros grandes jinetes. Sin embargo, en 1955 fue introducido al Salón de la Fama de los Estados Unidos, y se lo considera el padre del estilo de montar moderno, a pesar de no haberlo creado.

Su enorme contribución al turf fue popularizar internacionalmente el uso del estribo corto que hoy domina el mundo, tras demostrar su pavorosa efectividad al turf inglés, que dejó de burlarse de aquel estilo tan extraño para finalmente adoptarlo. Nacido en 1874, en el estado de Indiana, USA, Sloan correría en una época donde la mayoría de los jockeys de su país eran negros que habían heredado el sistema de montar "corto" de la era de la esclavitud (abolida totalmente en USA en 1865). Antiguamente, los negros esclavos eran obligados a correr con escasos o nulos conocimientos sobre equitación, y, lejos de buscar favorecer locomotivamente al caballo, subían los estribos procurando una mayor estabilidad. A pesar de tener tantos jockeys negros a fines del sXIX, a principios del sXX el racismo los empujó fuera de este deporte.

Tod Sloan, en el año 1900
Sloan debutó en 1886, a la edad de 12 años, en el hipódromo de Latonia, Kentucky (que cerró a fines de los '30s). Llegaría último, y recién para 1889 es cuando logra su primera victoria, en Fair Grounds, Louisiana. En 1893, asentado en California, consiguió bastante suceso, pero se consagraría definitivamente en 1896, tras mudarse a Nueva York (la otra punta del país). Con un porcentaje de ganadores/corridas del 30%, se convierte en el jinete más importante del momento en la costa este de los Estados Unidos.

En su primer viaje a Inglaterra, en 1897, Sloan obtuvo un 37% de efectividad, mientras que en el segundo, en 1898, alcanzó un espectacular 47%. Para entonces, el apodado "mono agachado" por los ingleses ya no provocaba más risas, más aún cuando el 30 de septiembre de ese año ganó cinco carreras consecutivas en Newmarket. En 1899 obtuvo las 1000 Guineas inglesas y en 1900 la Ascot Gold Cup. Ese mismo año fue contratado por el Principe Eduardo de Gales con vistas a la temporada de 1901, pero, lamentablemente, aquello nunca se pudo concretar. Para aquel año, las autoridades del Jockey Club Británico revocaron la patente de Sloan, castigo emulado por las autoridades estadounidenses, con motivo de las fuertes acusaciones que sostenían que el jockey jugaba los caballos que corría. Este fue el fin de sus días de jinete. Sin embargo, recientemente, algunos historiadores de carreras británicos están poniendo en duda que estas acusaciones hayan sido ciertas.

No obstante, su gran popularidad y personalidad lo llevaron a trabajar en cine y en diversas propuestas teatrales, codeándose con la más estelar farándula. En 1915 publicó su autobiografía "Tod Sloan by Himself" ("Tod Sloan por Sí mismo") incluyendo a 200 ejemplares autografiados por él. Lamentablemente, su vida signada por excesos, lujos caprichosos (una mansión, yates, ruleta) pérdidas en la bolsa, varias mujeres y tres divorcios, lo dejaron sin fondos para 1920. En 1933 moriría de cirrosis en Los Angeles, California.

Pero a pesar de su complicada vida personal, que muchos deportistas la han tenido, el legado de Sloan sigue vigente. Es un legado que, en el turf, es inmortal.

Los libros, a favor

Un extracto del New York Times del 15 de julio de 1899 comenta sobre la publicación de un libro inglés llamado "Flat Racing Explained" (carreras llanas explicadas) que afirma que el sistema de montar americano, al que denomina "el método científico", ofrece muchos más beneficios por sobre el método tradicional inglés (al que califica de "erróneo"). El libro vaticina que, por sus ventajas, el nuevo sistema introducido por Tod Sloan y Lester Reiff (coterráneo de Sloan) en el futuro será finalmente adoptado por los jockeys ingleses, ya que, según se encarga de remarcar el autor, a caballos iguales, el viejo sistema nunca le podrá ganar al americano.

Artículo e investigación: Miguel Almanza 
 

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