El corazón de Lorena no quiere perder (28/07/08)

La dura profesión del jockey

La nómina de jockeys que padecieron graves accidentes durante el ejercicio de su profesión abarca prácticamente el historial mismo del turf. Al margen de la pasión que se deposita en caballos, boletos y resultados, a menudo se olvida – una forma de negar lo que uno rechaza de la realidad – que entregados a esa profesión se juegan la vida a cada instante. Y no se trata de recurrir a una frase hecha para dramatizar una situación. Pibes de 16 años y “veteranos” que orillan los 50, se la juegan sin esquivarle el bulto a los riesgos.

En materia de rodadas con consecuencias fatales hay figuras legendarias más por ese luctuoso final que por sus virtudes de jinetes. Ningún memorioso dejará de lado los nombres de Raúl Recavarren y Leonor Ríos. Y entre las rodadas que no provocaron una muerte, pero condenaron al protagonista a una existencia terriblemente limitada en cuerpo y mente, es imposible no citar al gran Cayetano Sauro. Por supuesto, en la lista no quedan excluídas las muchachas cuya vocación las llevó a empuñar riendas y fusta. Karina Rachid pagó el más caro precio y otras, como Silvana Sierra y Yolanda Dávila – hoy eficaz cuidadora en Maroñas – sufrieron el dolor y la angustia de una caída.

LA LUCHA DE LORENA
Hace poco más de un año, el 18 de julio último,tres pilotos se enredaron en un accidente tremendo en el hipódromo de San Isidro. Lucrecia Carabajal montaba a Don´t Speak, Miguel Almeira a De la Flor y Lorena Alejandra Torres a Itabuja.

La fortuna no se hizo cargo de la suerte de Lorena, que entonces tenía apenas 22 años y debió ser internada en terapia intensiva con un diagnóstico cargado de sombras. De inmediato surgió el recuerdo de la rodada que afectó a Cornelio José Reynoso. El querido “Pepe” prolongó su agonía a lo largo de demasiados años hasta que se produjo su muerte. Se temió que con Lorena se diera un desenlace similar. Pero cada tanto los dioses se apiadan de las penurias humanas y firman un salvoconducto dirigido a alguien que necesita de sus poderosos servicios para seguir peleando esta corta, interminable vidita.

Fue el caso de Lorena. Luego de varios meses en terapia se inició un notable proceso de recuperación. “La evolución viene siendo favorable. Se acuerda de cosas que se le habían borrado y comenzó a hablar. Ahora la rehabilitación apunta a que vuelva a realizar movimientos y llegue a caminar.

Confiamos en que en un tiempo se vean nuevos cambios” – dice Angel Ramírez, de la gremial de profesionales. El ascendente jockey Francisco Corrales, ligado afectivamente a Lorena, también ofrece un testimonio optimista: “Con respecto a como estaba después del accidente, ha mejorado muchísimo. Se nota en los brazos y esperamos que se extienda a las piernas. El fortalecimiento de los músculos es fundamental” – marca Corrales, que en nombre de la familia agradece el firme apoyo de la gremial. “A Lorena no le hacen faltar nada: atención, medicamentos, aparatos, todo…” – remata.

El momento definitivo ha pasado. Queda por delante luchar para que se consolide la recuperación, etapa en la que es esencial el aliento de su gente. El corazón de Lorena no quiere perder.

Edgardo Freijo
Fuente: Revista Palermo
 

© Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino Hipódromo de San Isidro .