Héctor Libré: “En mi carrera de jockey hice todo lo malo; cómo no voy a poder enseñar lo bueno”

En 1993 colgó la fusta y luego se puso a entrenar Sangre Pura de Carrera. Su retiro no fue una excusa para estar alejado de la actividad. Lo que si es seguro que nunca se imaginó ser uno de los líderes en la enseñanza de jóvenes llenos de ilusiones y esperanzas. Hace cuatro años, desde la reapertura de la escuela, que Héctor Libre disfruta del significado de enseñar.

¿Cómo le llegó el ofrecimiento para ser profesor?

Nunca imaginé cumplir esta función. Jorge Iglesias fue uno de los que más impulsó me dio. Gracias a él, la escuela hoy existe. Hizo mucho. Recuerdo que el primer día de clases, allá por 2004, me encontré con un curso con 20 alumnos, pero me puse como desafío educar de la misma forma que lo hice con mis tres hijos. Si con ellos lo pude hacer porque no lo iba a lograr enseñando algo que me apasiona.

¿Cuál es la relación con los alumnos?

Todos los profesores tenemos una relación de afecto con los chicos. Tengo un contacto fluído con ellos. Son muy pocos los que no se me abren. Saben que si me necesitan siempre estoy. Lo que siempre anhelo es que se manejen con respeto. La gente de la actividad sabe que mis alumnos son respetuosos. Tienen muy claro la función del cuidador y saben que el jockey es la mano derecha. Deben estar siempre firmes a la par del entrenador.

¿Cómo se maneja las ilusiones de un chico que proviene de orígenes muy humildes y con tantos sueños por cumplir?

Algunos crecen a raíz de estar lejos de su familia y a otros les juega en contra. La idea de los profesores es que ellos encuentren en nosotros parte de sus seres queridos. Somos como una familia. Me considero capaz para instruirlos en todo lo referido a esta actividad. En mi carrera de jockey hice todo lo malo; cómo no voy a poder enseñar lo bueno.

Considero que debe sentir mucho placer cuando uno de los egresados obtiene una carrera en el medio oficial. ¿Qué siente en ese momento?

Es un orgullo muy grande cuando estos pibes alcanzan una victoria en los máximos. Es una sensación muy difícil de describir. Me hace plenamente feliz.

¿Ser profesor y estar cerca de ellos es su cable a tierra?

Mi stud se llama “Mis Galguitos” y se lo puse por mis hijos. Pero ahora mi vida está llena de galguitos. Eso lo resume todo. Reniego, me hago mala sangre y también lo disfrutó como nadie. Aprendo junto a ellos.

VICTOR SABIN Y DIEGO DAVIDE, OTROS PILARES DE LA ESCUELA

Diego Dávide y Victor Sabin

El trabajo en equipo es una de las bases para educar a estos jóvenes. Héctor Libré no está solo en esta interesante misión, sino que lo hace acompañado de Victor Sabín, que se encarga de enseñarle las técnicas para una mejor conducción y Diego Dávide, un profesor de educación física que con mucho entusiasmo se preocupó para interiorizarse a fondo sobre los mejores métodos para trabajar con futuros jinetes.

Víctor Sabín está siempre al lado del caballo eléctrico cuando se sube uno de sus pupilos y le va marcando diversos aspectos para alcanzar una adecuada postura. “Con el caballo eléctrico les enseño como acomodarse, de qué manera pegar, cómo apilarse y agarrar las riendas. La mayoría saben en pelo y eso es una ayuda extra”, luego agregó: “Me fijo en la serenidad cuando se suben arriba del caballo. Es importante que hagan las cosas pausadas, que sean tranquilos y escuchen consejos para mejorar”. Se siente orgulloso por la educación de los pibes y declara: “Lo que más me sorprendió es la actitud con la que vienen a las clases. Quieren llegar a cumplir sus sueños, son educados y ponen garras”.

A su lado, escuchaba muy atento Diego Dávide. Su función de “profe” de gimnasia los acerca más a sus alumnos y eso le sirve para aumentar la buena relación con todos ellos. “Mi trabajo se orienta a darle una adecuada preparación para que arriba del animal sean unos completos atletas”, sostiene con mucho énfasis. Al principio, para Dávide, no fue sencillo cambiar de deportes. Antes entrenaba futbolistas; hoy lo hace con jinetes y ese cambio le sirvió para conocer otras técnicas de entrenamiento. ”Era todo desconocido para mí, es una experiencia totalmente diferente. Antes trabajaba con futbolistas, donde se busca la potencia aeróbica, mientras que ahora apuntó a fortalecer las piernas. Para eso tuve que consultar manuales”.

Fuente: Revista Palermo
Entrevistas de Nicolás Alcalde
 

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