Visita de la Revista Palermo a la EJAJC (28/08/08)

Título original: Escuela de Jockeys Aprendices de San Isidro: Donde la pasión por enseñar y el amor a los caballos van de la mano

Revista Palermo presenció una jornada completa junto a los aspirantes a pilotos y fue testigo de la impecable clase de sus profesores, que con mucha vocación los orientan a perfeccionarse para esta apasionante profesión. Una nota distinta, que refleja los sueños y esperanzas en el mismo lugar donde las ilusiones empiezan a gestarse

Por Nicolás Alcalde

El reloj todavía no marcaba las 13 horas del jueves. Muchos de los alumnos ya estaban en la puerta de la escuela hablando entre ellos, mientras esperaban que comience una nueva jornada de clases que dictan Héctor Libré , Víctor Sabín y Diego Dávide. Durante esos minutos de espera, uno de los adolescentes se acomodaba los guantes de la misma forma que Pablo Falero lo hace antes de subirse a un Sangre Pura. Otro con la fusta se golpeaba en forma suave una de sus piernas, tal cuál lo puede realizar Jorge Ricardo o Julio César Méndez, en la antesala de una carrera durante el paseo de exhibición. Y un tercero, un poco más lejos del grupo , tiró uno chiste al mismo estilo de Juan Carlos Noriega.

Los chicos de la escuela muestran esos pequeños gestos que permiten a este cronista darse cuenta que esta profesión la llevan en el fondo de sus sentimientos. Sin saberlo, ellos imitan a sus propios ídolos. Y lo bien que hacen.

Todos tiene el mismo factor común y portan el mismo sueño, el de ser jinete profesional. Pero son concientes que enfrente tienen un duro desafío y también la gran oportunidad de sus vidas. Para eso dejaron muchas cosas de lado, que cualquier chico de su edad le sería imposible abandonar.

Es mucho el sacrificio que día a día realizan, pero se los nota con mucha satisfacción de hacer lo que más les gusta e intentan aprovecharlo al máximo. La gran mayoría de los integrantes de este curso provienen del interior del país y estar lejos de sus seres queridos no es nada sencillo, pero todo sea para cumplir la meta de ser jockey.

Alcanzó con presentarse y aclarar que la visita era para realizar una nota sobre el curso para que cada uno salude con mucha cordialidad y respeto. Sin dudas, una marca registrada de la enseñanza que reciben en esta escuela. Algo digno de ser rescatado. Llegó el momento de pasar al aula. Cada uno de los aspirantes a jinete se ubicó en su correspondiente lugar y Héctor Libré tomó la posta. “La carrera las ganan los caballos” reza un cartel que impacta hasta al más distraído.

Las clases son dinámicas y para nada aburridas. Se habló de diferentes temas: hubo consejos, anécdotas muy interesantes y hasta alcanzó el tiempo de hacer un repaso por la historia y mencionar los cuádruples coronados del turf argentino. Además se hizo hincapié que el jockey debe siempre resguardar la vida del compañero, algo que se debe priorizar por sobre el resto. Todos los integrantes del curso participan y prestan mucha atención a los sabios consejos de Libré.

Después se encendió el televisor y se analizaron una serie de carreras para encontrar posibles errores de conducción. Con la particularidad de nunca mencionar al jockey, sino hacer referencias al número. La premisa quedó clara. No hay que criticar a un piloto, porque el día de mañana ellos van a cumplir ese rol y van ser los protagonistas.

El Jockey Club ofreció muchas herramientas para este curso; ya tienen profesor de educación física, una nutricionista, una psicóloga y una profesora de inglés. Ese tipo de enseñanzas es el mejor de los ejemplos para graficar el modo que se maneja en estas aulas de San Isidro, donde los sueños y las ganas de triunfar están latentes. Se percibe en el ambiente y da mucho gusto.

Fuente: Revista Palermo
 

© Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino Hipódromo de San Isidro .