Aprende a fuerza de éxitos y revolcones (24/09/08)

Facundo Jarcovsky* ganó su primer clásico con un potrillo que lo tiró varias veces en los ensayos

Por Carlos Delfino
De la Redacción de LA NACION

Facundo se está luciendo. Foto: Carlos Lares

La vida de Facundo Jarcovsky siempre estuvo ligada a los caballos. De chico convivía con ellos, pero las carreras no le quitaban el sueño. Su caso sale del molde en el manual del jockey promedio, pues pertenece a una familia ligada a la actividad y llegó a las pistas sin pasar por las cuadreras.

"Estuve un año viviendo en España y fue allá donde le tomé el gusto", confiesa el jinete, de 20 años, y enseguida detalla: "Fui por tres meses, para acompañar a mi hermano Enzo, que iba a correr, y ya no quise largar más. Tenía que volver para cursar el último año de la secundaria, pero me quedé".

La escuela quedó como una asignatura pendiente. Por lo menos ésa, porque a la de aprendices, en San Isidro, no tardó en sumarse, cuando retornó a la Argentina, después de que un accidente no le permitiera seguir compitiendo a su pariente en una hípica que sí tenía entre los protagonistas a Juan Carlos y a Jorge Jarcovsky, sus tíos. "Ellos fueron los que insistieron en que me anote. Me dijeron que era una experiencia necesaria para aprender el oficio", recuerda Facundo, que un año después, en junio de 2007, hizo su debut y logró sus primeras victorias.

La charla transcurre en la antesala del cuarto de jockeys del hipódromo de San Isidro, allí donde minutos antes logró su primer éxito en un clásico, con City Banker. Jarcovsky ya había cambiado los breches blancos y la chaquetilla de El Gusy por un jean celeste y una remera azul. Recibe felicitaciones. También bromas, con Francisco Corrales a la cabeza.

"Poco tienen en común la forma de trabajar en España y la que hay acá", sostiene. Son hípicas a las que separa más que un océano en tradición, nivel e intensidad de competencia. Para él, que en tierra europea montaba un puñado de caballos al día, la diferencia fue más notoria al sumarse al grupo de jinetes que responde al batallón del entrenador Carlos Daniel Etchechoury. "Su apoyo es grande, muy importante para mí. Los tres clásicos que corrí fueron con caballos suyos y ahora tengo la chance de estar en el Jockey Club", comenta, sonriente.

No es para menos. En los albores de la temporada ascendió de categoría, tras ganar su carrera número 60, y ahora logró su mejor victoria, con un potrillo que "me tiró más de una vez en los ensayos, porque venía galopando y se frenaba de golpe". Paradójicamente, fue en carrera, al rodar el 4 de febrero con el caballo Consolidado, en Palermo, cuando sufrió la fractura de tibia y peroné de la pierna izquierda.

Estuvo dos meses y medio sin correr, pero en el balance de su primera temporada en las pistas tiene más momentos para recordar que olvidar. Con el coraje y la perseverancia como bandera.

Fuente: Diario La Nación
*EJAJC
 

© Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino Hipódromo de San Isidro .