Eduardo Halier, una nueva promesa en el turf (06/11/08)

El alumno de la EJAJC ganó en menos de un mes tres cotejos en Concepción del Uruguay incluyendo un doblete el domingo pasado; nos cuenta cómo fue que llegó a vincularse con el turf

Eduardo Miguel Halier, saliendo a la cancha en una carrera del hipódromo de Azul
Quien iba a decirle unos años atrás a Eduardo Halier (20) proveniente de un pequeño pueblo rural de Formosa llamado Portón Negro, que iba a encontrar su vocación dentro de las carreras de caballos.

"Dejé todo por ésto" declaró publicamente Eduardo, alguna vez. Y así fue. Sin embargo, el turf no se encontraba en absoluto dentro de sus planes originales cuando decidió venir cumplidos los 18 años a Buenos Aires. Como él mismo lo cuenta: "Al terminar el secundario la idea era ir a Buenos Aires para estudiar computación y volver después a Formosa para ingresar en la Facultad de Ciencias de la Salud. Ni se me cruzaba por la cabeza ser jockey. Es más, si no hubiese sido por la computación directamente no venía" recuerda.

Eduardo es una persona muy amable y de marcada lealtad hacia el trabajo, amante del campo y los caballos y con una evidente sed de superación constante. Es el tesón y la manera responsable que Halier ha puesto de manifiesto desde su venida a Buenos Aires, más su llamativa capacidad de aprendizaje la que, a pesar de no haber tenido experiencia previa en el turf, lo colocan en un lugar particularmente prometedor.

Eduardo debutó en una carrera a fines de marzo de este año, en una prueba celebrada exclusivamente para aprendices de San Isidro en el hipódromo de Gualeguyachú. A bordo de Calamen, una número 6 que no figuraba entre las más peligrosas, el jinete arribó cuarto, por cierto con bastante bronca al bajarse del caballo y una pila de autoreproches típica del debut que no se gana; la inexperiencia se paga al principio, pero sólo se cura con la acción. Y así, pronto vinieron los siguientes hipódromos: Venado Tuerto (llevado por Francisco Corrales para correrle un caballo al padre de éste), Tandil, Azul, Rosario (logró hace unos días un 2do en un Handicap), Córdoba, un flamante La Punta en el día de su estreno, y por supuesto Concepción del Uruguay, pista en donde cada vez más este aprendíz está brillando.

Eduardo Halier, el día de su debut
Habiendo sólo presenciado cuadreras en tus pagos pero sin haber participado en ninguna, ¿cómo fue que te vinculaste al turf grande y terminaste trabajando en San Isidro?
Cuando llegué a Buenos Aires no conocía el hipódromo ni sabía de la existencia de una escuela de jockeys. Por intermedio de un amigo conocí el hipódromo de San Isidro y ahí me contacté con la Escuela. Dentro del turf me inicié con Jose Alves, que fue el primer entrenador que conocí. Fue en el Campo 2 de San Isidro, ahí me acerqué a él y le comenté que precisaba montar caballos porque era un requisito de la Escuela (se exije varear en San Isidro). Me llevó al stud y ahí me consiguieron un casco, una fusta y Carlitos Bertoldi me regaló el chaleco. Para empezar me dio a montar caballos de andar (al que le ponía todos los días montura) luego los mas mansos y dociles, hasta que le fui agarrando la mano.

Viniste a estudiar y al final terminaste dentro de uno de los deportes más riesgosos (así como también más lindos) que existen...¿Cómo tomaron tus padres tu decisión de ser jockey?
¡No les gustó nada!...especialmente a mamá. Ella me insistió que era una profesión muy peligrosa y me recordó que el motivo de mi viaje era estudiar en Buenos Aires. Después no les conté nada más. Recién cuando faltaba un mes para ingresar a la Escuela les dije todo en detalle...yo me quería matar...pero bueno, el turf fue lo que más me gustó. Ahora ya se acostumbraron a la idea.

Muchos aprendices sufren lógicamente la lejanía de sus familias, pero en tu caso quizá se haga más difícil porque estás especialmente lejos, a más de mil kilómetros de tu casa. ¿Cómo se sobrelleva?
Es muy duro y se extraña un montón al principio. Todo cuesta más porque en ese momento no conoces a nadie; ya cuando te haces amigos por lo menos tenés con quien estar y no se te hace tan dificil. Pero igualmente se sigue extrañando y a veces te dan ganas de volver para los pagos.

A principios de año todavía no habías corrido nunca una carrera de caballos y ahora festejás triunfos seguido. ¿A quien quisieras agradecer luego de tus victorias?
La verdad es que hoy gracias al aprendizaje que me dio la escuela y la buena enseñanza de los profesores, y por supuesto también a José Alves es que tengo la posibilidad de estar corriendo y adquiriendo experiencia en los hipodromos del interior. Además, quiero agradecer a todas las personas que me dieron una mano, porque sin ellos hoy no estaría acá...

¿Que espectativas tenés de la profesión?
Quiero ser un buen profesional. Para eso trato de hacer las cosas lo mejor posible. Quiero poder tener mi casa, mi auto y ayudar a mi familia.

Miguel Almanza
 

© Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino Hipódromo de San Isidro .