Ollagua y Corrales llenaron el vacío (08/11/08)

En una prueba huérfana de figuras, la potranca de La Providencia y el jinete tuvieron un desempeño notable; Miss Taylor resultó segunda

Ollagua, 540 kilos de pura potencia. Foto: Carlos Lares

El abrazo entre Francisco Corrales* y José Alves después del Gran Premio Enrique Acebal (G 1-2000 metros) resumió el significado que semejante carrera tiene. Faltaron figuras en el césped de San Isidro, pero hubo un jockey y un cuidador que supieron apreciar lo que habían conquistado. El jinete, que se está consolidando como uno de los buenos entre los más jóvenes. El entrenador brasileño, que vuelve al primer plano con la caballeriza que lo trajo al país y con la que se acostumbró a conseguir victorias de este nivel, hasta que pasó a ser el segundo cuidador de esa divisa, La Providencia.

Se decía ayer aquí que tantas yuntas en la pista no podían si no generar juegos de equipo, por más que en algunos casos había distintos entrenadores con la misma chaquetilla. A eso jugó Santa María de Araras, que mandó adelante a Disney Queen, mientras Fanny Doll corría allí cerca y más atrás venía Lafayette Girl y Per Amore, mezcladas en un pelotón que se volvió compacto a medida que se acercaba el codo.

Rucamalen, la otra yegua de La Providencia, apuró a la puntera, mientras Corrales traía a Ollagua siempre por dentro y lucía entera. El grupo se apretó aún más al ingresar en el derecho y Ollagua se acomodó bien, mientras se le hacía un espacio por delante, aunque por sus costados no estaba tan libre.

Pero se impusieron los 540 kilos de la hija de Pure Prize, que emergió de la maraña y pronto sacó ventajas. Después apareció Miss Taylor. Había quedado entre las del fondo la defensora de Firmamento. Tuvo que remar Edwin Talaverano para esquivar escollos. Ella pesó 60 kilos menos que Ollagua, estaba obligada a avanzar más por velocidad que por físico.

Como las potrancas con clase, Ollagua pareció sacar una marcha cuando se acercaba el peligro, por eso ganó por dos cuerpos y medio. Y también Miss Taylor soltó un plus, porque Fire Sale aprovechó que todo se había dado con cierto vértigo y atropelló para terminar tercera, a medio cuerpo.

Comentó el jockey ganador: "La carrera se hizo como planeamos con el cuidador. Es una yegua que tiene muchas condiciones, grande, pesada y hay que traerla siempre afirmada, con apoyo. Cuando se hizo el lugar, ya no dudé del triunfo. Este es el trabajo de todo el equipo, de José [Alves], que la tiene bárbara; "Bichi" el capataz; Catalino, el peón de los galopadores Haller y Daniel. Todos me ayudan mucho y quiero compartir el triunfo con ellos".

Aunque el Acebal es un gran objetivo en sí mismo, es inevitable proyectar. Ollagua apenas tiene una campaña de cuatro actuaciones, claro que ya con tres victorias. La Copa de Plata se parece ahora a una meta bien cercana para sus chances. Fue evidente que la distancia está de su lado. Lo mismo ocurre con Miss Taylor, que sólo el lunes último pudo hacer su floreo. En el gran premio en el que potrancas y yeguas se encontrarán, dentro de un mes, va a estar más en forma.

La yegua que llegó con lo justo y estuvo cerca
Carly Etchechoury, entrenador de Miss Taylor, dijo: "Estoy encantado por lo que hizo. Después del Atucha tuvo un esfuerzo y la mandamos dos meses al campo. La cosa venía complicada por los tiempos. Había varias opciones para reprisarla, una condicional, el Selección y esta carrera, así que especulé un poco con que las mejores irían a correr a Palermo y decidimos correr en el césped".

Fuente: Diario La Nación
*EJAJC
 

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