Falero gana en todos lados (24/12/08)

Anteayer, el jockey obtuvo cuatro victorias en Palermo y por la noche recibió por novena vez el Olimpia

Por Carlos Delfino
De la Redacción de LA NACION


Resultó tan extenso como fructífero el lunes para Pablo Falero. El jinete festejó dentro y fuera de las pistas, con cuatro victorias en el Argentino y la recepción del Olimpia por novena vez. Arrancó el día en San Isidro, trabajando en las canchas de entrenamiento. Siguió en Palermo, donde abrió y cerró la jornada. Y antes de regresar a su domicilio cerca de la medianoche pasó por Berazategui, para levantar una estatuilla que es el reconocimiento a su productiva temporada.

"Me tenía fe. Este es el año que más gané y uno de los mejores desde que estoy en la Argentina", sostiene el uruguayo, apenas comienza la charla con LA NACION, y recuerda: "Tal vez no gané tantas carreras de las más importantes, como otras veces, pero me llevé tres Pollas, varios Grupos 1 con Savoir Bien, otros dos con Pryka, con Filarmonía..."

No lo tomó de sorpresa a Falero el premio. Tenía más motivos que justificaban su impresión: "Me tocó pelear la estadística contra el más ganador del mundo y revertí una diferencia que parecía definitiva. No es un rival fácil [Jorge] Ricardo y me encanta poder ganarle". La tabla general ubica al brasileño adelante, pero Pablo señala: "Me fijo cómo vamos en los dos hipódromos en que corro, que son Palermo y San Isidro".

La temporada resultó productiva más allá de los números para el jinete. "Se han afianzado mis relaciones con Vacación y Santa María de Araras. Además, tuve el entendimiento de muchos cuidadores cuando tomé el compromiso de correrle a [Guillermo] Frenkel Santillán", repasa, y destaca que ha logrado complementarse muy bien con Juan Udaondo y Carlos Daniel Etchechoury, los entrenadores de la cabaña de la cual es monta oficial.

Este año, además, es el primero que Falero completó liberado de la absoluta elección de sus conducidos. "Estoy más tranquilo. Me quita presión tener como agente a mi cuñado, Franco, porque él conoce a los caballos y está siempre en el hipódromo. Eso me permitió tener mejor calidad de montas."

A los 42 años, Pablo siente que disfruta más las conquistas. "Antes sabía que iba a tener más oportunidades, pero ahora no sé hasta cuándo las podré aprovechar", explica. Por lo pronto, en lo inmediato lo esperan en Montevideo, para correr los grandes premios del 6 de enero, y más tarde, en Chile, otros dos territorios en los que quiere prolongar los festejos.

Fuente: Diario La Nación
 

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