Sin Cayaya, todo fue muy sencillo para Ollagua (28/06/09)

Le ganó por cuatro cuerpos a Potri Check en el Gran Premio Estrellas Distaff (G1), sobre 2000 metros

¿Cuánto hace que en la hípica nacional no se veía un juego de yunta tan contundente como el que practicó La Providencia en el Gran Premio Estrellas Distaff (G1-2000 m)?

Tenían todo planeado en la caballeriza de orígenes brasileños y habrá que sacarse el sombrero ante la táctica que terminó por ayudar bastante para que Ollagua obtuviera la tercera victoria de grupo uno de su campaña en la prueba destinada para las yeguas dentro de la serie organizada por la Fundación Equina Argentina.

Estaba todo muy claro. El plan era simple, viejo como el turf. La anotación de Rucumalen (Pure Prize), con antecedentes limitados y que venía de correr -y ganar- sobre una milla, era pura y exclusivamente para hacerle gastar energías temprano a Cayaya (Slew Gin Fizz), la gran rival que tenía Ollagua en la previa.

Y pese a la anticipada ausencia de la tordilla -que presentó un cuadro de fiebre en la semana-, la utilización de la pacemaker igual dio sus frutos. Al igual que estila diagramar con muchos de sus caballos secundarios Aidan O’Brien en cuánto pista europea viaje para competir, Rucumalen salió dispuesta a romper los relojes, a destrozar las energías de las posibles animadoras del desarrollo, para que a la hora de atropellar, Ollagua encontrara a sus rivales agotadas. Todo salió exactamente como se planeó.

¿Sin Rucumalen de por medio, Ollagua hubiera ganado igual el Distaff? Muy probablemente, pues es doble yegua que el resto, pero, como dice el viejo refrán, más vale pájaro en mano que cien volando...

Rucumalen no peleó con Cayaya adelante, pero sí lo hizo con My Honesty (Indygo Shiner), cuyos ensayos de primer nivel la convertían en una rival de riesgo. Así, planteándole férrea oposición, la condenó a las últimas posiciones y cumplió con el objetivo de facilitarle las cosas a su compañera.

Ollagua, cuyo físico cada vez impresiona más, aguardó agazapada en la mitad del grupo el momento de entrar en acción, ese que llegó en la recta final. Cuando Rucumalen y My Honesty sintieron el esfuerzo, la hija de Pure Prize tomó la posta, dominó con 500 metros por recorrer y le puso candado a un triunfo anunciado.

De allí en más todo fue un paseo para la alazana, que cruzó el disco con cuatro cuerpos de ventaja sobre Potri Check (Potrillón) deteniendo el reloj al cabo de 1m58s9/100, marca que hubiera mejorado en grande de esforzarse al menos un poco.

Fue una lástima que Cayaya no estuviera en la pista, pues junto a Ollagua venía de ofrecer un espectáculo brillante en el Criadores de Palermo y todos creín que aquí se repetiría. Sin embargo, con las chapas puestas da la sensación de que anteayer le hubiera costado muchísimo trabajo doblegar a la mejor yegua fondista en lo que va de la temporada.

Fuente: TurfDiario.com
Nota: El jockey de la ganadora fue Francisco Corrales (EJAJC)
 

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