Por amor a la vida (29/10/10)

Después de diez meses en coma por una rodada ocurrida hace tres años, en San Isidro, Lorena Torres se recupera

Por Gustavo S. González
LA NACION


Lorena Torres soltó el bastón y caminó hacia Marcelo Durán. "¡Mirá, mirá!", le dijo al periodista de ESPN y lo abrazó. El hipódromo de San Isidro vivía uno de sus días de fiesta. Unos minutos después se iba a correr el Jockey Club y Lorena no paraba de saludar y sonreír. Le habían reservado una carrera para ella, con su nombre. Ella le estaba rindiendo culto a su recuperación con la mirada, con la palabra, con la presencia.

El paso por el codo de San Isidro es lo último que recuerda Lorena del accidente que el 18 de julio de 2007 la dejaría inconsciente por diez meses y luego postrada otro tanto. Era la segunda carrera de un miércoles más para todos, no para ella. Montaba a Itabuja, que rodó como cualquier caballo, sin aviso casi.

Está con mamá Gladys en la antesala de la redonda de presentación del hipódromo. Uno la ve y se da cuenta de qué se trata el trato entre ambas. Se enoja Gladys con el lance juguetón de Lore hacia Julio César Méndez, el jockey que detuvo su camino rumbo a la monta que le daría el triunfo en el Jockey Club, quince minutos más tarde. "Ya sé que es casado, pero no castrado". La frase casi vulgar que disgusta a mamá no la aprendió ahora Lorena. Había quedado en la reserva de su mente a la que no le llegaron los golpes. Igual que las caras amigas que ahora reconocía en San Isidro. La de Julio la vio de nuevo, como la de tantos amigos y colegas, cuando abrió los ojos, en la clínica.

En un segundo se llevaron por delante a Itabuja y a Lorena las yeguas Don´t Speak, montada por Lucrecia Carabajal, y De la Flor, con Miguel Almeira. Lucrecia estuvo sin correr un par de meses, con alguna vértebra fisurada; Almeira sufrió traumatismos sin mayor gravedad.

También está Héctor Libré, uno de los directores de la escuela de aprendices de San Isidro, en la tarde del agasajo a Lorena. El hombre que debe endurecer el espíritu cuando ve un discípulo suyo caerse y lo estimula con cada victoria. El Galgo tiene que enseñar a ganar pero también a cuidarse; a aferrarse a las riendas para sacar lo mejor del caballo y a saber mitigar el golpe inevitable. Fue él quien dijo "este es un martes 13 de suerte", cuando confirmó que Lorena había despertado. Era mayo de 2008.

Lorena llegó inconsciente al sanatorio de la Trinidad de San Isidro. Presentaba golpes en la cara. Más tarde se supo que además había dos vértebras cervicales y una dorsal fracturadas. Luego hubo una operación para colocarle una válvula que descomprimiera el cerebro. Más tarde, con la internación que se prolongaba, aparecería una neumonía.

Se saca fotos con todos. Con Valdi, con Talaverano, con María Fleitas, su compañera en la escuela; con Carly Etchechoury, el entrenador top que se animó a darle montas cuando pocos la conocían. "Me hubiera gustado correr un Grupo 1, pero estoy muy agradecida por todo esto. La pasión por el caballo no la voy a perder", le dice a Bruno Quintana, presidente del Jockey Club. Y al micrófono, que esparce la emoción al público en las tribunas.

La inmovilidad duró un tiempo más. La evolución fue muy lenta, pero el edema cerebral cedió, el respirador mecánico ya no hizo falta y se superaron varias operaciones.
"Voy a reahabilitación de lunes a viernes, de 9 a una de la tarde, con el doctor Di Cassio." El resto del tiempo lo pasa jugando a las cartas con su abuela y viendo televisión. "Pronto me van a instalar Internet", cuenta Lorena. "Yo sé que no voy a volver a correr", admitió aquel sábado, mientras los televisores mostraban un triunfo suyo con la yegua Jangala, en 2006. La postura es de manual. Un ovillo Lorena en la montura.

Dan ganas de echar mano a varios lugares comunes para describir lo que irradia Lorena Torres moviéndose, hablando, reconociendo rostros. Como si el amor por la vida pudiera ser explicado.

PEPE REYNOSO, UN ACCIDENTE FATAL
El mismo año de la caída de Lorena moría José Cornelio Reynoso, un jinete que permaneció ocho años inconsciente.

EL JOCKEY CLUB
A cargo de todo

El hecho de que el accidente de Lorena Torres haya ocurrido en San Isidro hizo que el Jockey Club se hiciera cargo de todas sus necesidades, como el 100% de los seguros.
"Se le paga, además, una renta de aproximadamente 3000 pesos por mes, que se extenderá hasta que cumpla 70 años, que es la edad en la que podrá jubilarse", detalló Emilio Dumais, presidente de la comisión de carreras del hipódromo.

"El Jockey Club se hizo cargo de la atención médica desde el momento del accidente, en la faz crítica, que incluyó las operaciones, y la parte externa, así como los traslados a la clínica y el acompañamiento en los primeros días de la recuperación en la casa, donde contribuimos para hacer refacciones", añadió el directivo.
No medió litigio judicial alguno para llegar a esta situación "porque el espíritu del Jockey Club siempre fue asistirla", aseguró Dumais.

El Jockey Club agasajó a Lorena Torres en la ceremonia de las distinciones Pellegrini, en mayo pasado, cuando Bruno Quintana, presidente de la entidad rectora del turf, se acercó a su mesa y brindó "porque nos estás dando una clase a todos de lo que significa superarse", dijo el directivo.

CARLY ETCHECHOURY
El primero que confió

Juan Carlos Etchechoury (h.) fue el primero en darle montas a Lorena Torres. Héctor Libré suele enviarle chicos de la escuela de aprendices y Carly los hace trabajar "con Ricardo, Talaverano, Calvente, Julio Méndez", cuenta uno de los entrenadores líderes en los hipódromos principales.

"A Lorena no le resultaba fácil al principio, pero tenía ganas de aprender y de trabajar. Y siempre con su carácter alegre, que lo sigue teniendo", describe Etchechoury. "Era muy divertido trabajar con ella".

Lorena obtuvo su primera victoria con una yegua de Carly, Maníaca Pay, el 21 de octubre de 2006, y mientras observaba una carrera de la jockey en el televisor, Etchechoury recordó: "Ganó muy bien con esa yegua, la supo esperar para atropellar. Con lo emprendedora que es Lorena, y con su voluntad, estoy seguro de que va salir bien de esto".

Fuente: Diario La Nación
 

© Escuela de Jockeys Aprendices del Jockey Club Argentino Hipódromo de San Isidro .