Que un jockey se "rebaje" con sauna o diuréticos aumenta el riesgo de lesión cerebral ante traumatismos de cráneo

Introducción y traducción por
Miguel Almanza

Dentro del ambiente del turf se sabe bien que, tarde o temprano, todos los jockeys a lo largo de su vida profesional se romperán mínimanente un par de huesos. No se sabe cuándo, pero se sabe con certeza estadística de que sucederá. En realidad, si un radiólogo toma una radiografía de un jockey que ha ejercido su profesión por varios años, pensará que le ha pasado un "camión" por encima, a causa de la gran cantidad de marcas que les han dejado los tantos accidentes.

Pero es bien sabido por aquellos que conocemos desde adentro al mundo de los jockeys que el mayor temor de un jinete de carreras son los golpes en la cabeza. Obvia y fundamentalmente aquellos que traen aparejada la pérdida de conocimiento.

Usted, que sabe de carreras ¿son o no son relativamente frecuentes las pérdidas de conocimiento en este deporte? La respuesta es que suceden y con una frecuencia que indica que, al menos casi todos los jockeys con trayectoria han sufrido por lo menos uno de esos golpes a lo largo de su vida.

Alguna vez en nuestro turf se miró como "extraño" al que usara antiparras. Leguisamo las usaba, y, molesto, admitía que siempre había "vivos" que se burlaban de él por ello. Leguisamo había perdido un ojo culpa de un terronazo en una largada (razón para que lo apodaban "tuerto").

Seguramente había quienes consideraban absurdo el uso del casco en la Argentina (hasta que el célebre y prominente jockey Cayetano Sauro quedó mal de por vida por una rodada y luego todos los jockeys empezaron a usar casco). Lo mismo podría decirse del chaleco protector. Pero el turf en esos aspectos, que hoy pensamos tan básicos, elementales, ciertamente avanzó. Costó décadas, pero avanzó.

También costó decenas de años que alguien viniera de afuera y dijera que con el filete notaba que los caballos "corrían más en la recta". Hoy, el filete es la embocadura que usamos en los hipódromos y no por modismo. Es verdad: los caballos corren más. Estiran más la cabeza, hay menos resistencia al pasaje del aire. Funciona.

Ojalá ocurra lo mismo con la escala de pesos que por su adaptación al siglo XXI venimos bregando tanto.

Volviendo al tema de los traumatismos de cráneo, a continuación les paso la traducción de una excelente carta del Dr Michael Powers al Dr Adrian Goldrick, uno de los principales colaboradores del Dr Giles Warrington, líder de la investigación de la Universidad de Limerick sobre las condiciones de salud de jockeys irlandeses, cuyo promedio de altura era de 1.60m.

"Estimado Adrian [Goldrick]

Claramente las intervenciones que los jockeys hacen, llámese saunas y diuréticos, tienen considerables efectos metabólicos. La toma de saunas prolongados resultan en una deshidratación e hipernatremia [altos niveles de sodio en sangre] con concentraciones séricas de sodio en exceso de 150mEq/l. En la otra mano, el abuso de diuréticos también acarrea una pérdida de peso con pérdida de líquidos, pero como usted sabe, asociado a una hiponatemia [bajos niveles de sodio en sangre]. El efecto de la combinación de estas dos prácticas es una severa hipovolemia [disminución del volumen sanguíneo] que limita con el shock [hipovolémico]. El nivel físico de elite de los jockeys les permite una compensación cardiovascular para contrarrestar la hipovolemia.

Si un jockey sufre una lesión en la cabeza producto de una caída que le produzca cierto edema cerebral, es probable que la marcada hipovolemia dará como resultante una disminución en la perfusión cerebral, con una consecuente mayor severidad de la lesión traumática. Por lo tanto, el sudor excesivo y/o empleo de diuréticos empeora la severidad de una lesión cerebral tras una rodada. Es el análogo a no portar el casco de seguridad.

Espero que esta observación sea de utilidad en la prevención de daños metabólicos severos asociados a la excesiva sudoración y/o empleo de diuréticos en jockeys.

Saluda muy atentamente,

Michael Powers"

Fuente de la carta: Irish Turf Club Safety Review Group: Report and Recommendations (año 2004).
 

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