Leyendas Equinas: Historia: Incitatus (siglo I dC)

Por M.A.

Incitatus (del latín, "Impetuoso") fue el caballo preferido de Calígula (12-41 dC), emperador romano que gobernó de forma delirante el Imperio desde el año 38 dC hasta el momento de su muerte.

Ha sido a la fecha el caballo más rico de la historia y el único, hasta lo que se sabe, que habría ocupado un cargo gubernamental, designado por su peculiar propietario.

Durante aquellos tiempos, cada año Roma importaba aproximadamente 10,000 equinos desde Hispania (actual península ibérica), incluyendo, como en el caso de Incitatus, los destinados a las carreras. En el Imperio, éstas gozaban de una inmensa popularidad y llegaron a ser una de las mayores atracciones del circo. Con el advenimiento del cristianismo (bastante posterior a Calígula, en el siglo III dC) las carreras fueron censuradas, como parte de las razones, al notar que el pueblo prefería concurrir los días festivos a ellas antes que a las ceremonias religiosas.

Incitatus participaba en competiciones disputadas en el hipódromo de Roma (Circus Máximus), del cual en la actualidad sólo se conservan algunas ruinas dentro de un predio que se ha transformado en un parque llano. El día antes de cada carrera, se dice que Calígula dormía junto a su caballo para asegurarse del buen descanso de su deportista, y además había establecido por decreto que la ciudad debía mantener un silencio general, so pena de muerte a quien lo incumpliese.

Según se cree, Incitatus sólo perdió una carrera en su vida, lo cual disgustó mucho a emperador, el cual mandó a matar "lentamente, para que sufriera" al auriga que lo condujo.

Los aurigas equivalían a los jockeys o más específicamente a los drivers de la actualidad, ya que conducian sobre carros. Las carreras montadas no tuvieron un status importante sino al final del Imperio Romano.
Generalmente el origen del auriga se encontraba en la esclavitud, aunque la fama que llegaban a adquirir era tal, que obtenían su libertad y en muchos casos se volvían ricos. El hispanorromano Cayo Apuleyo Diocles (104 dC- después de 146dC) fue el auriga más famoso de la historia y el deportista mejor pago de la antigüedad. A diferencia de la mayoría de los aurigas de éxito, que solían morir jóvenes, pudo sobrevivir a la peligrosa profesión y retirarse con todos los honores.

Retornando a Incitatus, lo que convierte en peculiar esta historia fue su enorme fortuna. Su dueño primeramente mandó a construirle para uso exclusivo una caballeriza de mármol con comederos de marfil. Pronto, a ésto le agregó una casa con jardines, y, según algunas fuentes, 18 sirvientes le fueron destinados para su contínuo cuidado. Se lo cubría por las noches con mantas de color púrpura, el tinte más caro de la Antigua Roma, reservado a la realeza, y se lo decoraba con un collar de piedras preciosas.

Tiempo después, llegó el ascenso a la política. Calígula nombró a su caballo Cónsul de Bitina, en un acto de interpretación controversial. Originalmente, los historiadores pensaban que tal nombramiento obedecia a la demencia del emperador, sin embargo, algunos revisionistas, como Anthony Barret, sostienen que se trató de una demostración sarcástica cargada de desprecio por parte de Calígula hacia sus serviles senadores, a los cuales odiaba. Otros, simplemente ponen en duda que haya sido cierto: la crítica política de los textos romanos antígüos siempre atacaba a los líderes considerándolos dementes y poniéndolos en ridículo.

No siempre Calígula gobernó de forma delirante. Las primeras etapas de su gobierno fueron positivas, o al menos, sus actos de demagogia económica calzaron bien con el pueblo y los militares. Hasta que cayó enfermo. Luego de ello, su dirección se desvirtuó y comenzó el caos, los despilfarros y la hambruna de la gente.
El fin de Calígula fue tan violento como gran parte de su vida. Fue asesinado a los 28 años en una conspiración organizada, en parte, por sus propios senadores y la guardia pretoriana.
Ninguna de las fuentes históricas sobrevivientes lo relata de forma favorable: en todos los casos se centran su crueldad, perversión sexual y extravagancia.

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