Leyendas equinas: Bélicas: Palomo (1816 aprox-1829)

Se trató del caballo preferido del célebre libertador de las Repúblicas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela y quien lo acompañó en buena parte de sus máximos triunfos

Simón Bolívar montando a Palomo. Retrato de Arturo Michelena (1863-1898)

La historia se remonta a 1814, cuando el Libertador Simón Bolívar (1783-1830) se dirigía en una travesía desde Venezuela a Colombia. Con un caballo que ya no estaba en condiciones de continuar, tomó unos días de descanso en el poblado de Santa Rosa de Viterbo (actualmente departamento de Bocayá, Colombia) mientras realizaba gestiones para obtener una cabalgadura más adecuada para proseguir. Fue así que encontró una yegua tordilla que le impactó poderosamente, propiedad de unos campesinos del lugar, llamados Juan y Casilda.

A pesar de la insistencia de Bolívar en comprar la yegua, el matrimonio se negó rotundamente. La razón, algo supersticiosa, fue que la mujer había soñado unos días antes que esa yegua paría un potrillo que sería regalado a "un general ganador de muchas batallas" y su marido, Juan, aseguró que siempre los sueños de su mujer se cumplían .

Un par de años más tarde, en 1819, tras uno de los triunfos de Bolívar en batalla, apareció Juan, el campesino de Santa Rosa de Viterbo, con un potrillo tordillo de físico llamativo. Le dijo: "El general que vio mi mujer en el sueño era usted".

El caballo se ha descripto como un animal de una importante alzada y de una larga cola que llegaba hasta el piso. Bolívar lo llamó "Palomo Blanco", aunque más popularmente pasó a la historia simplemente como "Palomo". Con éste animal y tras diversas batallas, Bolívar selló el 24 de junio de 1821 la liberación de Venezuela.

El año 1826 pondría fin a la relación entre Palomo y el prócer. El mariscal Andrés Santa Cruz (1792-1865), presidente de Bolivia y uno de los militares que lo había acompañado durante largo tiempo en sus campañas, se lo pidió como regalo y Bolivar se vio obligado a obsequiarlo. Otras fuentes señalan que el ejemplar había sido prestado.

No mucho más duró el animal, y lejos de los campos de batallas y las proezas junto al Libertador, murió en 1829, en la Hacienda Mulaló (actual municipio de Yumbo, en el Valle de Cauca, Colombia). Fue enterrado al lado de una capilla y sus herraduras se conservan y exhiben actualmente en el Museo de Mulaló.

Un año después, el 17 de diciembre de 1830, Bolívar muere por enfermedad a los 47 años de edad en Santa Marta, Colombia. Aunque fue sepultado originalmente en la Catedral de Santa Marta, varios años después, en 1842 y siguiendo el mandato de su testamento, sus restos serían trasladados a su Venezuela natal para ser inhumados en la Catedral de Caracas. Actualmente y desde 1874, la sepultura de Bolívar se encuentra en el Panteón Nacional de la Parroquia de Altagracia, también en Caracas, destino final de muchos personajes destacados de la historia de ese país.

Otros caballos de Bolívar
Palomo no fue el único caballo que Simón Bolívar empleó en grandes batallas. Según nos relata el Dr Osvaldo Alejandro Pérez* en su libro "Vida de Ilustres Caballos" (editado por la FVA en 2005), a través de las extensas campañas del prócer, en el Perú montó a Pastor y a Fraile; en la Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819), en Colombia, a Muchacho; y por último, en Venezuela a Mosqueado, Pájaro y Morcillo, obsequios otorgados por el General Manuel Cedeño, el general José de Canterac y el Marqués de Toro, respectivamente. Se dice que Bolívar gustaba de cuidar especialmente a sus caballos y era bastante exigente con su pulcritud (ya lo era mucho con la propia). Como dato aparte, hay pruebas que testimonian su afición por las carreras de caballos (Carta de Mary Greenup dirigida su marido, donde relata brevemente una tarde de carreras junto a Bolívar. Fechada en 1827, Bogotá)**.

Miguel Almanza

Fuentes:
anecdotashipicas.net
Wikipedia
"Vida de Ilustres Caballos" Dr Osvaldo A. Pérez (fragmento reproducido en veterinariaargentina.com)
*Osvaldo Alejandro Pérez ha sido el mayor historiador de la veterinaria en la Argentina. Médico Veterinario y Licenciado en Historia, ha escrito numerosos libros y publicaciones.
**Referencia completa: puede encontrarla en anecdotashipicas.net, donde figura la carta transcripta.
 

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